Maduración de vinos en barrica
¿Pero para qué sirve añejar un vino? Muchos dicen - especialmente sommeliers y expertos - que añejar un vino aumenta su sabor, además de hacerlo mucho más agradable para tomar. ¿Pero eso qué significa? La respuesta a esta pregunta tiene muchos niveles.
Sabor y Aroma
Al madurar un vino ya sea en barrica o botella, los ácidos, azúcares, alcoholes y componentes fenólicos se mezclan entre si, creando diferentes aromas que es donde la mayoría de los sabores del vino se concentran. Estos se les puede llamar componentes orgánicos volátiles, pues se evaporan en el ambiente y hacen que huele el vino.
Estos componentes orgánicos volátiles se ven alteradas cada día que se madura el vino. Esto es por la estabilidad de las conexiones químicas: nada puede mantenerse con la misma estructura por mucho tiempo, por lo que cambia el sabor y aroma con el paso del tiempo. Esto puede alterarse también al madurar el vino en barricas de madera.
Lo que diría un sommelier o vinicultor al hablar de las barricas es decir, que al añejar un vino en contacto con madera hace que obtenga nuevos sabores y aromas.
Una barrica agrega componentes al vino. Al ser parte de un ser viviente, la madera contiene componentes químicos agradables y que son muy terrenales, como la vainilla, chocolate, café, y sabor ahumado. Al dejar el vino adentro, el líquido empieza a absorber los sabores a través del alcohol, que es una sustancia que puede diluir químicos fácilmente..
Pero hay límites para añejar el vino en barrica. Si se deja mucho tiempo, el vino llegará a absorber tantos taninos y componentes de la madera - especialmente si es nueva y no se había usado - que se perderían los sabores de la uva. Aquí es donde entra la sabiduría del sommelier o productor, pues él determina cuanto tiempo dejarlos adentro.
Aligerar el sabor
Normalmente se asocia la vejez de los vinos con un espléndido producto. Y en muchos casos están correctos y en otros, no. Todo depende de cómo fue construido el vino y su elaboración, su lugar de origen, etc.
Muchos vinos están diseñados para diferentes cosas. Unos están hechos para tomarse joven, con pocos años o incluso meses de añejamiento. Otros, con uvas con más taninos y que son muchos más ásperos en la garganta se dejan más tiempo en botella para poder hacer que los sabores sean más suaves y que no ataquen tanto los sentidos.
Todavía no se sabe qué exactamente pasa con licores y vinos que se añejan para que sus sabores mejoren en su sabor, pero este cambio es obvio al tratar un vino que se ha añejado por un tiempo, pues cambia mucho el sabor, además de su consistencia.
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