miércoles, 17 de abril de 2013

BREVE HISTORIA DEL  VINO

1. MITOS Y LEYENDAS 
2. EL VINO DE LA ANTIGÜEDAD
3. EL VINO DE LA EDAD MEDIA 
4. LA EXPANSIÓN AMERICANA 

   
                                                                                                                                                                                      
                   

 BREVE HISTORIA DEL VINO

Los principales restos que hasta el día de hoy se han encontrado en Alaska y alguna zona de La Amazonia.
Aunque realmente donde comenzó el cultivo más o menos intensivo de la vid es en el actual Irák (Mesopotamia).
En el Mesolítico 9000 a.C. las poblaciones más asentadas (agricultores-ganaderos) poseían diferentes variedades de
vid entre ellas destacaremos:
1. Vitis vinifera pontica (Mesopotamia) madre de la actual Pinot noir
2. Vitis vinifera orientalis, asentada en el valle del Jordán (Israel)
3. Vitis vinifera occidentalis, cultivada en el antiguo Egipto

 Mitos y Leyendas

El pueblo Fenicio procedente de la ciudad Siria de Tiro transportó la Vitis vinifera hasta la Península
Ibérica (España y Portugal) asentando el cultivo junto al del olivo (Olea europaea), aunque en nuestro país
existía un pariente salvaje del olivo el "acebuche". A este pueblo le siguieron griegos y romanos.
Las deidades fueron cambiando de nombre aunque su significado era el mismo, así para los griegos
fue Dionisos y Baco para los romanos. El vino era consumido únicamente en fiestas y su consumo nunca era
diario, el vino así se convirtió en cultura ya que se le ofrecía culto obligado, reuniones para gozar de este se las
conocía como fiestas dionisiacas.
En el caso del pueblo romano mucho menos religioso el consumo se normalizó aunque heredaron las
reuniones para ensalzar al dios Baco pasando estas a llamarse bacanales, en el año 189 a. C. un edicto
prohibió las fiestas públicas en las vías de la ciudad ya que en ese año hubo más de 700 detenidos en Roma
por culpa del dios Baco o Dionisos todos ellos disfrutaban de la misma bacanal.
El vino o los dioses que le representaron, fueron modelo para los grandes escritores de la antigüedad:
Virgilio, Homero o Marcial, y numerosas también son las muestras en relieves, mosaicos o esculturas.

El Vino de la Antigüedad

Vino de Ismaros, conocido por su mención en La Odisea, según cuenta la leyenda este vino embriaga al
cíclope Polifemo y Odiseo pudo huir de la isla.
Vino de Creta, elaborado con uvas pasas
Vino de Cos, unión de vino tinto + H2O de mar.

El Vino de la Edad Media

Con la caída del Imperio Romano 476 d.C. y las invasiones bárbaras el cultivo de la vid fue reducido
aunque no llegó a desaparecer, por el contrario en España con la invasión musulmana en el año 711 d.C. y
pese a que el Corán prohíbe el consumo de alcohol, el viñedo eleva sus hectáreas de cultivo.
Pero el auge del vino fue gracias a la religión cristiana ya que la sangre de Jesucristo fue asumida al
vino. Los grandes maestros del vino no fueron otros que los frailes y monjes de la edad media, en ellos
nacieron vinos como el Champagne.
El cristianismo destrona al dios Baco pero aporta una legión de santos protectores de la vid y del vino:
San Roque, San Morando, San Kilian, San Urbano, San Vicente Mártir, San Goar. La vid y el vino se
extendían hacia el este europeo llegando a países como Hungría.
 
La Expansión Americana

La Vitis vinifera fue introducida en México por los españoles en el siglo XVI, y de allí paso a
California. En 1769 los franciscanos plantaron las primeras vides españolas en San Diego, en 1824 se creo en
Los Ángeles el primer viñedo de explotación comercial.
Francisco Carabantes uno de los conquistadores del Perú introdujo el cultivo de la vid a la vez que
instruían a los indígenas de Cuzco, de aquí paso a Chile extendiéndose hacia el sur y en tiempo de la colonia
este cultivo fue objeto de reglamentación por parte del gobierno español, que pretendía defender así las
exportaciones a América.
La introducción de la viña en Argentina también se remonta al siglo XVI cuando los españoles
tomaron posesión de la Pampa. Después bajando de las altas planicies y de las regiones mineras de Bolivia
llegaron al piedemonte andino. La viña plantada por los franciscanos y los jesuitas con la paciente e ingeniosa
obra de los habitantes de Cuyo, y los sistemas de irrigación inventados por los inmigrantes italianos
contribuyeron a la formación de los llamados oasis vitícolas. Los conquistadores portugueses hicieron lo
mismo en Brasil.


          




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