EL CULTIVO DEL VINO
La pulpa de la uva contiene todos los ingredientes
esenciales del vino: agua, azúcar, ácidos y diversos oligoelementos. La
piel contiene, no sólo los pigmentos que dan color al vino, sino también
los millones de pequeñísimos organismos llamados "fermentos", que son
los agentes de la fermentación, es decir, los que convierten al zumo de
uvas en vino. Los elementos esenciales para una buena elaboración del
vino, son la elección correcta de la uva, y el equilibrio y control de
los procesos naturales.
Los dos factores que más influyen en la elección de la uva, en cualquier región vinícola son el suelo y el clima.
El Suelo
No es sólo el contenido de sustancias químicas del
suelo lo que afecta la calidad de las uvas, sino también sus propiedades
físicas. En la región francesa de Champagne, por ejemplo, el suelo es
de creta. La creta, que es alcalina, produce un vino más bien ácido, y
es precisamente esta acidez lo que le da al Champagne su excepcional
calidad, que le ha valido el título de "Rey de los vinos y vino de los
Reyes". A miles de kilómetros de esa región francesa, en Jerez, el suelo
es también de creta, aunque no en tan alta proporción. Aunque el
Champagne y el Jerez son dos polos opuestos como vinos, los grandes
vinos jerezanos tienen una acidez característica. Los grandes claretes
de Burdeos provienen de un suelo pobre, mayormente de grava, y no
obstante se sitúan entre los mejores vinos de mesa del mundo. En
Alemania, el fino y delicado vino de Mosela se hace en vides crecidas
entre detritos pizarrosos. En las colonias de las márgenes de la
desembocadura del Duero crecen viñas en la roca granítica y de
exquisitos, de las cuales se hace el Oporto, cuyas variedades mas finas
serán bebidas y disfrutadas tal vez, cincuenta años mas tarde.
Zonas Climáticas
Como todas las plantas, la vid prefiere, para crecer,
unos lugares a otros. Las zonas del planeta que mejor le resultan son
las comprendidas, aproximadamente, entre los 30 y 50 grados de latitud
Norte y Sur del ecuador. En estas latitudes, la uva madura
adecuadamente, lo que quiere decir que contiene azúcar suficiente y una
acidez equilibrada.
Pero dentro de los límites de latitud aceptables, los
efectos varían considerablemente. El clima, en general, puede alterarse,
moderadamente.
Dentro de esta especie, existen decenas de variedades, y
son éstas las que deben contar con un suelo y un clima adecuados para
dar lo mejor de sí. Pero las numerosas variedades se reducen a sólo dos
tipos: "blanca y negra". La "negra", que en rigor varía del rojo al
púrpura oscuro, produce un zumo cuyo color es igual al de las uvas
pálidas peladas: la materia colorante esta sólo en la piel u hollejo. Su
importancia en la elaboración del vino estriba en que el vino tinto
sólo puede hacerse con uvas negras, mientras que el vino blanco puede
elaborarse tanto de uvas blancas como de uvas negras.
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